¡DÉJALO ENTRAR!
Dios siempre está en nosotros
Es posible que aun no comprendas que
Jamás entrará a tu casa, si no lo llamas
A tu lado está, pero necesitas hacer algo
¿Lo amas?, ¿lo bendices?, ¿lo alabas?
¡Oh, claro que sí! me contestarán
¿Entonces porque no me ayuda, no me guía?
¡Necio, en verdad eres un necio!
Tú tampoco comprendes su gran respeto
Respeto que Dios te tiene a ti
Acaso no sabes que si no abres tu puerta
Realmente el jamás entrará… ¡Déjalo entrar!
Le hablas al amor, pero no lo dejas entrar. La gente se siente con tanto miedo cuando se trata: ya sea de enamoramiento, o, del amor a Dios que prefiere engañarse que entregarse totalmente a ese tipo de amor. Se sienten prisioneros del amor, cuando en realidad es cuando pueden vivir en libertad.
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