CUANDO SEAMOS VIEJOS

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Transcurrió nuestra vida entre tedio y rutina

casi sin darte cuenta pasarás de setenta,

arrugas en tu cara, las que ya nadie mira

aunque yo las observe con sonrisa secreta.

Cuando seamos viejos te invadirá el dolor

de un cuerpo derrotado forjado en mil batallas,

bañado en mil momentos de sábanas de amor.

Callarás tantas cosas que aún tienes guardadas.

Tendrás solo el trabajo de pensar en tus hijos,

añorarás con ganas la sonrisa de un nieto,

la soledad amarga formará tu destino,

ya nada te asusta se acabaron tus miedos.

Cuando seamos viejos ya no discutiremos,

habrá entonces silencios donde antes reproches,

habrá murmuraciones donde antaño hubo gritos,

los besos de pasión los darán nuestras manos

cuando las anudemos como aquel que se aferra

a un hilo de esperanza de una vida moderna.

Si llegamos a viejos y nos azota el insomnio,

en las noches de luna llegará la nostalgia,

miraremos al techo tumbados en la cama,

se pasarán las horas y no diremos nada.

Quizás yo te pregunte que hay hoy de comida,

cuando huela en la puerta el menú de ese día,

puede que no respondas y que me des la espalda,

sentándote a la mesa morirán las palabras.

Cuando seamos viejos sin poder evitarlo,

miraremos los muebles que nos acompañaron,

de una casa sombría para ojos cansados,

habitación sin niños que en paz nos dejaron.

Y si me das un beso lo sentiré tan dentro

que pensaré mi vida que ahora el amor es esto,

lo que vivimos antes solo fueron deseos,

ahora que no soy nada es cuando más te quiero.

Cuando seamos viejos y la vida te sorprenda

porque pasó de prisa, es cuando te das cuenta,

que a pesar de todo te mereció la pena.

Juan Antonio Valero

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