Cuando no pongo un limite

Hay veces q nos cuesta poner un límite y por no ponerlo vamos viviendo las consecuencias día a día. Lo q va pasando en uno es q se va enojando y enojando y enojando, después de acumular tanto enojo, explotamos como bombas y hacemos más daño del q hubiéramos hecho, si desde el principio hubiéramos puesto el límite.Tenemos la creencia q para poner un límite debemos gritar y enojarnos. Pero un límite puesto con voz firme y sin enojo es mejor y se entiende mejor.A veces cuando vamos acumulando mucho enojo, no nos damos cuenta q vamos tirando veneno a los q están a nuestro lado, lo q le hace suponer q nosotros no podemos. Por eso es q el otro reacciona poniendo el límite q no le correspondía a el.
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