Ahora me da risa pensar con cuánto desparpajo le damos consejos a personas sin entender su situación. Hay un dicho, un poco en broma: "Cuando no entiendas a alguien, ponte sus zapatos y camina una milla. Así, cuando acabes tendrás sus zapatos y estarás lejos". Por eso, ahora escojo no entender a personas con zapatos bonitos y de mi talla ;-).
Todo esto viene a cuento porque mi hermano tenía muchos problemas con el alcohol; varias veces a la semana llegaba de madrugada a su casa. Mi cuñada estaba desesperada, y yo (siendo soltera y muy tontamente) le decía que o lo aceptara como era o de plano lo dejara. Claro, eso ya lo he oído varias veces aplicado a mi situación, ojalá fuera tan fácil.
Eventualmente, mi hermano tocó fondo... el fondo de una cripta. Dejó atrás a dos hijos muy pequeños y a mi cuñada devastada. Lo bueno es que después de casi siete años, mi cuñada y mis sobrinos han florecido. Lo malo es que yo me he vuelto más controladora con el consumo de alcohol de mi esposo (jaja, como si de verdad lo pudiera controlar), y con muchas otras cosas. Empecé con el estilo de vida "easy"... ¿Y si algo pasa? y a atribuirme responsabilidades que no eran mías. Continuará...
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