En mi andar por esta vida y a mitad de mi camino
te encontré alegre y tranquilo con hermoso color ¡Divino!
Lejos estaba de imaginar que sólo era un nefasto disfraz,
tu color verdadero era negro, era todo falsedad.
Y sin sospechar siquiera, comencé a caminar junto a tí,
mi luz iluminaba tu camino y yo de verdad creí que eras feliz,
nunca noté tus terribles y oscuros sentimientos hacia a mí
la codicia te hizo su presa, querias mi fulgor, lo deseabas solo para tí.
La locura le quitó el lugar a la cordura, motivándote a matar
y al fallar en cada intento, te mostró ante mí tal cual eras en realidad.
Fue horrible darme cuenta que ese amor que me ofreció tu corazón
no era bueno, ni sincero era solo un sueño, lo tuyo era ira y obsesión
Por supuesto que tu cruel engaño como nunca me dolió,
tanto tiempo frente a mi fingiendo, magistral fue tu actuación.
Aprendí con creces a hacer mi dolor a un lado
para luchar con uñas y dientes por esa luz que me he ganado.
¿Qué? ¿No pensarás que la obtuve gratis y que nunca me ha costado?
¡Para nada! cada día de mi vida como guerrera, por ella he peleado.
¡Y tú! es preciso que lo creas, que es necesario salir a la vida a luchar
a enfrentarla con dignidad y a vivir los retos con pasión y voluntad.
Yo pude haber sido un puente para que tu llegaras hasta tu propio destello,
pude haberte regalado miles de colores y hacer de tu mundo un lugar mas bello,
pero...tu no estabas dispuesto a sufrir, ni con tan poco a conformarte
tu querías mi arcoiris completo, por eso estabas dispuesto a aniquilarme.
Como pude salí avante y continúe mi camino sin volver la vista atrás,
tu te quedaste más solo que antes y en tu eterna oscuridad ¡Pobre de ti!
Nunca tendrás las suficientes agallas para salir de donde estás y ser feliz.
Tus pasos por esta vida jamás dejarán huella mientras no te atrevas a vivir.
Que Dios se apiade de tí y de tu alma deteñida, envejecida y vil,
alma carente de luz propia por no darse la oportunidad de existir,
alma que sólo muestra el único color que atesoró...
si, ese color negro, tan negro como lo es tu corazón.
Por: Leti M. Fabian
Comentarios