Confiar es el secreto. Texto bíblico. Juan 16:33 En ocasiones cuando más quisiera uno tener tranquilidad, por lo menos en el sitio donde se reside, es cuando más -precisamente-, se dan situaciones que no solamente altera esa calma tan anhelada, sino que puede llevar a las personas hasta un pánico colectivo. ¿Le ha pasado? Para nadie es un secreto que nos rodea un espíritu de violencia y de dolor por todas partes, no obstante, recordemos las palabras de Jesús las cuales -en ocasiones-, por dejarnos amedrentar precisamente del ambiente, hasta olvidamos; cuando Él dice: "...En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo." Quizás pensamos -ingenuamente-, que nos merecemos tener tranquilidad a nuestro alrededor, al fin y al cabo, somos hijos de Dios, pero es precisamente en medio de la aflicción y el temor, que infortunadamente, hay que decirlo, es cuando buscamos al Señor de todo corazón. Dios nos ha dejado su Palabra como un instrumento muy importante para encontrar fortaleza y sabiduría, por si fuera poco, nos ha dejado a su Espíritu Santo para darnos consolación y dirección; obviamente, que no es por cuenta de Dios las tribulaciones que nos asalten, sino que en ocasiones son generadas por el mismo ser humano y usadas en forma especial, por Satanás, buscando cómo desalentarnos y hacernos dudar del amor y el poder de Dios. No permita que quizás las malas noticias, o dificultades que le corresponda enfrentar en algún momento de su vida, le atemoricen hasta el punto de olvidar que puede buscar en la Palabra de Dios un refugio especial y por dar solamente un pequeño ejemplo, encontramos el Salmo 23, que nos da ese aliento necesario, y por mencionar sólo una frase: "Tu vara y tu cayado me infundirán aliento." El punto es, no soltarnos de la mano de Dios y siempre creer en sus promesas. Así que ya sabe, la próxima vez que su alma se sobrecoja de temor o de angustia, no tema, porque el Señor Jesucristo ya pasó por ahí, es Él quien nos tiende la mano para que lo logremos, como quien al pasar un gran pozo de agua sucia, puede voltearse y darnos la mano para que nosotros también lo hagamos. Dios nos ha dado esa poderosa mano, solamente debemos aferrarnos de ella. Dios le llene de su gozo y fortaleza.
¡Tienes que ser miembro de Retos Femeninos para agregar comentarios!
Comentarios