Por Mar de León
A propósito del tema de la Co-dependencia o relaciones sado-masoquistas, les dejo esto. Creo que muchos se sentirán identificados. Lo fui escribiendo con retazos de historias de mujeres que he conocido...y con la mía propia. SÍ es posible cambiar!!
A propósito del tema de la Co-dependencia o relaciones sado-masoquistas, les dejo esto. Creo que muchos se sentirán identificados. Lo fui escribiendo con retazos de historias de mujeres que he conocido...y con la mía propia. SÍ es posible cambiar!!
DESPEDIDA DE UNA MUJER CO-DEPENDIENTE
¿Sabes lo que es el silencio? ¿sabes lo que duele cuando el silencio no es buscado? ¿Cuándo no es para “hablar” con alguien más o con uno mismo y encontrar paz? Si hasta Dios mism
o eligió romper el silencio para crear el mundo, y se hizo Verbo, la Palabra. Así de importante es hablar, decir.
El Silencio es lo que ahora me está devorando las entrañas, acechando todos los días y, todas las noches. TU silencio. Ése que temo, que me arrebata la paz, que está ahí, listo para saltar sin saltar (es la paradoja del silencio). Sé que algún día ese silencio se volverá eterno…y nos habremos perdido. Es lo que pasa cuando alguien muere. Es lo que más me duele: su silencio. Echo tanto de menos la voz dulce de los seres amados que han muerto, su risa, sus palabras de consuelo, ¡sus sonidos! Cuando alguien no está, me falta su palabra, su ruido, su música. Y eso es lo que cada día tengo más de ti: silencio, sólo silencio.
Pero una vez hubo palabras, que cuando son vacías, equivalen al silencio. En las separaciones también se dicen palabras sin hechos, sin realidades. ¡Cuántas promesas! ¡Cuántos juramentos de que todo cambiaría! ¡Cuántos sueños y planes!
Debo aceptar que yo me expuse y escuché, aunque sabía que no era cierto nada de lo dicho. y por eso no quería confiar. Pero como siempre, me gana el amor y el idealismo. Hoy, tal vez lo que tiene la vida para mí, lo que debo escuchar, es lo que me está diciendo con este nuevo abandono: que le ponga atención a tu silencio y a lo que significa. Lejanía, apartarse, distancia, caminos que se separan, desamor, fracaso. Eso es lo que me dice tu silencio. Y ya no quiero seguir temiendo que un día, cualquier día, de pronto, sin previo aviso, tu silencio caiga pesado y definitivo sobre mi vida. Sé que en cualquier momento habrás salido para siempre de mi existencia, de mi historia. Lo has hecho muchas otras veces.
Estos días que he tenido el “tiempo para pensar en silencio”, para hablar conmigo misma y con Dios, he tratado de poner en orden todo lo que ha sido mi vida desde el momento en que te conocí o...no sé, tal vez desde que recuerdo. ¿Qué me dice mi alma? ¿De qué se queja tanto mi cuerpo? ¿Qué llantos no he llorado o qué soledades me han pesado tanto? ¿Qué decisiones no he tomado?
Pensamos que el amor no es dolor, sino algo puramente placentero. Y ése es el gran error. LO BUENO CUESTA, LO QUE REALMENTE VALE LA PENA CAUSA DOLOR Y SU PRECIO ES ALTO, pero al final no se compara con todos los pequeños, mezquinos y efímeros instantes de placer que nada cuestan. El dolor no es equivalente a algo malo. El dolor puede ser la antesala de la felicidad. Cuando un niño va a nacer ¡cuánto dolor implica!...pero cuando ha llegado, ¡cuánta felicidad! Ésa es la verdadera felicidad. Construida en instantes, con esfuerzo, en el día a día, en la palabra y el diálogo…y no en el silencio y la huida.
Te he dado el poder de robarme la paz, la armonía que busco y que merezco. Tu amor siempre es de prisa, como que quiere pasar rápido antes de que se contamine con los problemas o dificultades de la vida.
En esta relación co-dependiente nunca hay nada seguro, nunca hay nada real, comprobable, nunca se pisa tierra firme, sólida. No hay raíces ni anclas que nos dejen estar en el mundo sin vaivenes, sin miedo. Estar contigo es como estar en una barquita a la deriva, que nunca se sabe qué ola la volteará o hacia que rumbo la llevará la marea…es la inestabilidad total, la incertidumbre total. Y ya no puedo seguir viviendo así. Una muerte suspendida que resulta ya insoportable, que mejor clamo porque ya llegue y se acabe la angustia.
…Pero como yo no decido el momento en que mi alma finalmente será escuchada y arrancada hacia el Amor infinito, sí puedo hacer algo en mi tiempo de hoy, en el que estoy aquí en el mundo para aprender, tener paz, trabajar, sanar e intentar ser feliz.
Tengo que decirte adiós aunque me duela el alma una vez más. Tengo que crecer y madurar y aceptar que esta relación jamás podrá ser, porque está enferma, porque nunca creció ni dejó de ser pequeñita, inmadura e irreal. Porque finalmente de todos modos estoy sola y siempre lo he estado.
Ahora eres más frío, más insensible. Ya no llamas. Ya no insistes. Tu mundo y tu vida están muy lejos de mí. El teléfono deja de sonar…tú dejas de hablar. Llegó tu silencio.
…Y aquí estoy yo, en el silencio y la soledad. Aquí sigo yo después de tantos años, en una MUERTE SUSPENDIDA. ¿hasta cuándo? ¿hasta cuándo? No lo merezco. Hay que poner un alto. Hay que hacer un cambio y hay que tomar otro rumbo, salirme de esta barquita que no me lleva a ningún lado. Tengo que decirle sí a la vida, salir adelante sin aferrarme a un sueño que nunca será realidad, que nunca fue, que sólo existió en mi fantasía.
Lejos de lo celestial, tan lejos como puedo encontrarme yo, vi que tú no estás apartado del dolor, de sentirlo y de causarlo. No basta -¡mentira!- con un beso para ahuyentar a los fantasmas. Éstos permanecen ahí, agazapados, acechando siempre, listos para saltar a la menor provocación. El pasado es un dragón al que no podemos vencer...pero lo es más el futuro. La nostalgia, la falta de valor y de asombro ante lo que cada día nos depare y la falta de fuerza y fe para enfrentarlo.
¡¡Tengo tantas ganas de vivir, de amar, de volar!! ¡Quiero darle a mi espíritu las alas que perdió hace tantos años! Quiero que esta niña que vive en el fondo de mí, a la que amo más que a nada y a nadie, pueda, al fin, ser amada en sus términos, darle la grandeza del horizonte para que despliegue su energía, su luz, ¡su alegría!
Tal vez jamás encuentre el alter ego que pensó haber encontrado…pero también, lo más probable es que no lo necesite. Es ella sola para volar, para reír, ¡¡para ser libre!!! Sin ataduras de otros, de sus deseos que ya no son los míos.
Cada alma requiere estar descubriendo otros ojos, nuevas personas, la riqueza de otras historias. La mía necesita también un papalote que la lleve con el viento a otros paraísos, que la aleje de lo conocido y de los juicios, de los vómitos cotidianos y las peleas por nimiedades…que vuele arriba de una selva en el Amazonas o en el desierto del Sahara, que encuentre su agua, su cielo, su mar, su aire, su montaña, su valle. Hoy mi alma quiere vivir…conmigo…¡conmigo!
Ya no más. Éste es el adiós de una mujer que dependía de ti o de los demás para ser feliz.
Hoy PIENSO, SIENTO, ENTIENDO, ELIJO, DECIDO Y ACTÚO.
Y mi acción, mi verbo, mi palabra, es alejarme de ti…¡Y ACERCARME A MÍ!
El Silencio es lo que ahora me está devorando las entrañas, acechando todos los días y, todas las noches. TU silencio. Ése que temo, que me arrebata la paz, que está ahí, listo para saltar sin saltar (es la paradoja del silencio). Sé que algún día ese silencio se volverá eterno…y nos habremos perdido. Es lo que pasa cuando alguien muere. Es lo que más me duele: su silencio. Echo tanto de menos la voz dulce de los seres amados que han muerto, su risa, sus palabras de consuelo, ¡sus sonidos! Cuando alguien no está, me falta su palabra, su ruido, su música. Y eso es lo que cada día tengo más de ti: silencio, sólo silencio.
Pero una vez hubo palabras, que cuando son vacías, equivalen al silencio. En las separaciones también se dicen palabras sin hechos, sin realidades. ¡Cuántas promesas! ¡Cuántos juramentos de que todo cambiaría! ¡Cuántos sueños y planes!
Debo aceptar que yo me expuse y escuché, aunque sabía que no era cierto nada de lo dicho. y por eso no quería confiar. Pero como siempre, me gana el amor y el idealismo. Hoy, tal vez lo que tiene la vida para mí, lo que debo escuchar, es lo que me está diciendo con este nuevo abandono: que le ponga atención a tu silencio y a lo que significa. Lejanía, apartarse, distancia, caminos que se separan, desamor, fracaso. Eso es lo que me dice tu silencio. Y ya no quiero seguir temiendo que un día, cualquier día, de pronto, sin previo aviso, tu silencio caiga pesado y definitivo sobre mi vida. Sé que en cualquier momento habrás salido para siempre de mi existencia, de mi historia. Lo has hecho muchas otras veces.
Estos días que he tenido el “tiempo para pensar en silencio”, para hablar conmigo misma y con Dios, he tratado de poner en orden todo lo que ha sido mi vida desde el momento en que te conocí o...no sé, tal vez desde que recuerdo. ¿Qué me dice mi alma? ¿De qué se queja tanto mi cuerpo? ¿Qué llantos no he llorado o qué soledades me han pesado tanto? ¿Qué decisiones no he tomado?
Pensamos que el amor no es dolor, sino algo puramente placentero. Y ése es el gran error. LO BUENO CUESTA, LO QUE REALMENTE VALE LA PENA CAUSA DOLOR Y SU PRECIO ES ALTO, pero al final no se compara con todos los pequeños, mezquinos y efímeros instantes de placer que nada cuestan. El dolor no es equivalente a algo malo. El dolor puede ser la antesala de la felicidad. Cuando un niño va a nacer ¡cuánto dolor implica!...pero cuando ha llegado, ¡cuánta felicidad! Ésa es la verdadera felicidad. Construida en instantes, con esfuerzo, en el día a día, en la palabra y el diálogo…y no en el silencio y la huida.
Te he dado el poder de robarme la paz, la armonía que busco y que merezco. Tu amor siempre es de prisa, como que quiere pasar rápido antes de que se contamine con los problemas o dificultades de la vida.
En esta relación co-dependiente nunca hay nada seguro, nunca hay nada real, comprobable, nunca se pisa tierra firme, sólida. No hay raíces ni anclas que nos dejen estar en el mundo sin vaivenes, sin miedo. Estar contigo es como estar en una barquita a la deriva, que nunca se sabe qué ola la volteará o hacia que rumbo la llevará la marea…es la inestabilidad total, la incertidumbre total. Y ya no puedo seguir viviendo así. Una muerte suspendida que resulta ya insoportable, que mejor clamo porque ya llegue y se acabe la angustia.
…Pero como yo no decido el momento en que mi alma finalmente será escuchada y arrancada hacia el Amor infinito, sí puedo hacer algo en mi tiempo de hoy, en el que estoy aquí en el mundo para aprender, tener paz, trabajar, sanar e intentar ser feliz.
Tengo que decirte adiós aunque me duela el alma una vez más. Tengo que crecer y madurar y aceptar que esta relación jamás podrá ser, porque está enferma, porque nunca creció ni dejó de ser pequeñita, inmadura e irreal. Porque finalmente de todos modos estoy sola y siempre lo he estado.
Ahora eres más frío, más insensible. Ya no llamas. Ya no insistes. Tu mundo y tu vida están muy lejos de mí. El teléfono deja de sonar…tú dejas de hablar. Llegó tu silencio.
…Y aquí estoy yo, en el silencio y la soledad. Aquí sigo yo después de tantos años, en una MUERTE SUSPENDIDA. ¿hasta cuándo? ¿hasta cuándo? No lo merezco. Hay que poner un alto. Hay que hacer un cambio y hay que tomar otro rumbo, salirme de esta barquita que no me lleva a ningún lado. Tengo que decirle sí a la vida, salir adelante sin aferrarme a un sueño que nunca será realidad, que nunca fue, que sólo existió en mi fantasía.
Lejos de lo celestial, tan lejos como puedo encontrarme yo, vi que tú no estás apartado del dolor, de sentirlo y de causarlo. No basta -¡mentira!- con un beso para ahuyentar a los fantasmas. Éstos permanecen ahí, agazapados, acechando siempre, listos para saltar a la menor provocación. El pasado es un dragón al que no podemos vencer...pero lo es más el futuro. La nostalgia, la falta de valor y de asombro ante lo que cada día nos depare y la falta de fuerza y fe para enfrentarlo.
¡¡Tengo tantas ganas de vivir, de amar, de volar!! ¡Quiero darle a mi espíritu las alas que perdió hace tantos años! Quiero que esta niña que vive en el fondo de mí, a la que amo más que a nada y a nadie, pueda, al fin, ser amada en sus términos, darle la grandeza del horizonte para que despliegue su energía, su luz, ¡su alegría!
Tal vez jamás encuentre el alter ego que pensó haber encontrado…pero también, lo más probable es que no lo necesite. Es ella sola para volar, para reír, ¡¡para ser libre!!! Sin ataduras de otros, de sus deseos que ya no son los míos.
Cada alma requiere estar descubriendo otros ojos, nuevas personas, la riqueza de otras historias. La mía necesita también un papalote que la lleve con el viento a otros paraísos, que la aleje de lo conocido y de los juicios, de los vómitos cotidianos y las peleas por nimiedades…que vuele arriba de una selva en el Amazonas o en el desierto del Sahara, que encuentre su agua, su cielo, su mar, su aire, su montaña, su valle. Hoy mi alma quiere vivir…conmigo…¡conmigo!
Ya no más. Éste es el adiós de una mujer que dependía de ti o de los demás para ser feliz.
Hoy PIENSO, SIENTO, ENTIENDO, ELIJO, DECIDO Y ACTÚO.
Y mi acción, mi verbo, mi palabra, es alejarme de ti…¡Y ACERCARME A MÍ!

Comentarios
Estimada Mar:
Te dejo un fuerte abrazo, una reflexión para valorarla y apreciar el que nos compartas estas palabras.
¨Un pájaro que murió me dio un consejo: ten siempre en la mente el vuelo. Forugh Farrojzad.¨
Recibe un cordial saludo.
Edith.