BUENAS RELACIONES ENTRE PADRES Y ADOLESCENTES

  

Para que se dé una buena relación entre padres e hijos adolescentes consiste en tener respeto, comprensión, confianza y preocupación. Así, podemos construir una buena relación con nuestros hijos adolescentes pasando más tiempo juntos, cumpliendo promesas, bromeando y valorando sus esfuerzos y puntos fuertes. Ya que los adolescentes que tienen una buena relación con sus padres tienen menos probabilidades de correr riesgos.

 

Si se reacciona con un adolescente explotando o perdiendo el control, el responderá con desobediencia y en forma irrespetuosa. En contraste, será más obediente, cuando se encuentre en calma, cooperador y consistente. El aprenderá a ser respetuoso, si usted es respetuoso con el (ella) y otros en la familia. Si es irrespetuoso y está fuera de control, imponga un tiempo para que se calme y recobre su autocontrol.

 

Cuando su hijo (a) sea obediente y respetuoso (a), hágaselo notar, prémiele su comportamiento, incluso la simple cooperación y resolución de su discordancia. Este esfuerzo positivo será siempre más exitoso que el castigo de la discordancia.

 

Los límites y las reglas son fundamentales para el desarrollo, crecimiento y seguridad de las personas. Nada ni nadie puede funcionar correctamente careciendo de reglas.

 

Si además desea que su hijo (a) obtenga muy buenas notas, deberá fijar reglas concernientes al compromiso con la escuela, a la responsabilidad de terminar sus tareas, y a la constante comunicación con usted sobre su desempeño académico. De esta forma, usted no solo controlará sino que también, ayudara al adolescente a maximizar sus oportunidades para el éxito.

 

Cuando se logra crear y aplicar un buen número de reglas, no solo se ayuda al adolescente a prevenirse de muchos conflictos, sino que además usted puede estar enterado de ellos en forma anticipada, lo que permite resolverlos antes de que sean demasiado complejos.

 

Es inevitable que existan conflictos con adolescentes rebeldes y desafiantes. Pero si usted logra poner límites en las cosas más pequeñas y cotidianas, como el cumplimiento de las tareas escolares, su forma correcta de vestir, los amigos que más le convienen, sus horarios, los productos que consume, etc., habrá logrado la mejor medida preventiva para evitar otros problemas mucho más grandes, como embarazos no deseados, repetir ciclo escolar por bajo aprovechamiento, grandes fracasos, soledad, etc. “Preste atención a las pequeñas cosas y las grandes se evitaran por si solas”.

 

Una vez que haya establecido un sistema de reglas, su cumplimiento dependerá en gran medida de estos cuatro puntos.

 

  • Que las reglas sean transmitidas en forma firme y clara, para que sean entendidas.

  • Que su cumplimiento sea constantemente supervisado.

  • Que se las haga cumplir constantemente.

  • Que las consecuencias de no hacerlo, sean una traba para futuros beneficios.

 

Si algunos de estos puntos no fuese cumplido, se convertiría en un gran obstáculo para el cumplimiento de las reglas. Vamos por puntos.

 

QUE LAS REGLAS SEAN TRANSMITIDAS EN FORMA FIRME Y CLARA, PARA QUE SEAN ENTENDIDAS

 

Si las reglas no se entienden claramente, se presta para los malos entendidos, las confusiones y, por ende las manipulaciones. Muchos de los padres actuales, piensan que su hijo adolescente ha entendido las reglas tal como ellos pensaban. Por esta razón, las reglas necesitan ser muy específicas.

 

Ser claro y bien entendido, es una muy buena forma de evitar que su hijo se aproveche –voluntaria o involuntariamente- de la confusión.

 

QUE SU CUMPLIMIENTO SEA CONSTANTEMENTE SUPERVISADO

 

La supervisión es un elemento fundamental para cualquier regla.

 

Como padres, debemos proporcionarles seguridad a nuestros hijos por medio de la supervisión de su comportamiento. La “cantidad” de supervisiones dependerá del tipo de hijo que se tenga. Algunos adolescentes no requieren mayores controles. A otros, se les debe estar siempre con un ojo encima. En todo caso, hágale saber a su hijo (a) que estará siempre pendiente de su comportamiento. Con esto logrará dos cosas: Primero, que no se sientan ofendidos cuando vean que ustedes los está controlando, y segundo, que se auto-obliguen a cumplir las reglas, sabiendo que sus malas acciones podrían ser descubiertas (de cualquier forma, también es recomendable, que no someta su intimidad).

 

QUE SE LAS HAGA CUMPLIR CONSTANTEMENTE

 

Uno de los puntos que más les cuesta consumar a los padres, es la severidad con sus hijos adolescentes, basta con que no se haga cumplir una sola regla, como para que cualquiera de ellas, pueda ser también violada.

 

Si el adolescente piensa que todo depende de su humor, estarás pendiente de eso que de comportarse con criterio. Cuando como padres, no damos el ejemplo mediante premios y castigos, nuestros adolescentes pierden todo tipo de límites, alterando en el recorrido la convivencia familiar.

 

Si nuestros hijos incumplen una regla, debemos hacerles sentir las consecuencias, por mucho que nos pese. Es muy común, que los adolescentes desobedezcan reglas intentando “medirnos”, para ver nuestra respuesta. De ahí que sea fundamental, una reacción correcta de forma temprana. Si se dejan pasar las pequeñas cosas, tarde o temprano se complicaran las grandes, creando de esta forma, caos, confusión y resentimiento.

 

Muchos padres, suelen hacer cumplir las reglas “en determinadas ocasiones” o “de vez en cuando”. Este comportamiento resulta muy ineficaz, ya que la clave es la consistencia. Cumpla siempre con lo que prometió que haría. Una explicación esporádica, no funciona. Solo los padres que hacen cumplir sus reglas constantemente lograran que sus hijos respondan… constantemente.

 

QUE LAS CONSECUENCIAS DE NO HACERLO SEAN UNA TRABA PARA FUTUROS BENEFICIOS

 

Las consecuencias a imponer dependerán en una gran medida de la violación a la regla, así como de la reacción del adolescente a los diversos tipos de sanciones. Para algunos adolescentes, la máxima pena, es la prohibición de salidas los sábados por la noche, mientras que para otros ese castigo no tiene importancia.

 

La clave está en dos puntos: Primero, que la sanción tenga una verdadera importancia para el adolescente, y segundo, que la severidad de la pena tenga una estricta relación con la falla cometida. Cuanto más inmediata son las sanciones, también son más eficaces. Pero en algunos casos, las faltas son tan graves que no alcanzan con exhibir una reacción instantánea. Para esos casos, lo ideal es una combinación de penas inmediatas con otras que perduren durante varios días.

 

 

CONDUCTAS EFECTIVAS

 

Las consecuencias que utilice deben ser lo suficientemente firmes como para disuadir a sus hijos de volver a violar las normas. De otra forma, no solo serán inefectivas, sino serán ignoradas.

 

En vez de estar al pendiente de cosas tan simples como el desorden de su cuarto, escuchen a sus hijos e ignoren esas cuestiones tan triviales. No bloqueen la comunicación, cuando los adolescentes se abren, lo mejor es platicar con ellos, escucharlos, conocerlos.

 

A fin de cuentas, es necesario que los adolescentes pasen por esta clase de rebeldía, ya que así podrán encontrar su “yo”, les ayudará a madurar y a formar un juicio propio de lo que está bien y de lo que está mal. Lo más importante para criar a hijos adolescentes, es crear “raíces y alas”.

 

Cuando su hijo cometa un error no lo critique, compréndalo y coopere con el, recuerde que los jóvenes con frecuencia no escuchan a sus padres porque piensan que sus consejos u opiniones están fuera de época, piense y reflexione que es posible que sea la verdad.

 

Los limites y las reglas son fundamentales para el desarrollo, crecimiento y seguridad de las personas.

 

Si su hijo es responsable y criterioso para manejarse, seguramente no necesitara mucho más que algunas pautas firmes y claras. Pero si no es así, usted necesitará recrear un sistema de reglas y valores, que además sean supervisadas en forma mucho más severas.

 

No obstante, ante el desafío del adolescente, es primordial no perder la calma, aunque sea difícil, hay que intentar controlar el enfado al máximo.

 

Una buena técnica es colocarse a la altura del adolescente,  para que haya un contacto visual directo. Esto es uno de las sugerencias importantes para aprender a hablar con ellos, desde esa posición, hay que decirle, en tono firme, que no es aceptable su comportamiento.

 

ÉXITO CON TU HIJO(A) ADOLESCENTE

 

 

 

 

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