
La bioenergética es una terapia alternativa que utiliza el lenguaje del cuerpo y la energía corporal para entender y sanar la mente; sin embargo, no se circunscribe sólo a la terapia, sino abarca toda una concepción teórica del mundo y del ser humano. La bioenergética se fundamenta en que todo organismo viviente, especialmente el ser humano, capta y emite una energía que le es propia. Dicha energía puede estar orientada hacia la propia destrucción del organismo o bien hacia su pleno desarrollo.
Mediante técnicas especiales resulta posible, canalizar la energía en forma adecuada, de tal manera que influya positivamente en los trastornos energéticos del cuerpo. Su creador, el Dr. Alexander Lowen, afirma que la cantidad de energía del individuo y la forma en que se use, ha de determinar su personalidad y se ha de reflejar en ella. Así, por ejemplo, una persona impulsiva no puede recibir más energía o aumentar su nivel de excitación: tiene que descargar el excedente lo más rápidamente posible.
La tensión, mejor conocida como el fenómeno psicológico del estrés, se relaciona con nerviosismo y ansiedad e incluye perturbaciones de la conducta y cambios fisiológicos.
En otras palabras, el exceso de energía se manifiesta como un incremento de tensión o estrés. Así como el déficit de energía se manifiesta como depresión, melancolía o tristeza. Lowen afirma que los organismos sólo son capaces de funcionar si hay equilibrio entre cargas y descargas de energía. Toda actividad es una expresión del ser del sujeto. El individuo se expresa a sí mismo en sus acciones. Las acciones apropiadas y libres, es decir, aquéllas que se expresan en forma coherente y espontánea, producen una descarga de energía que proporciona placer, el que, a su vez, estimula la actividad metabólica y la respiración profunda, e incrementa la carga energética.

Por el contrario, las acciones inapropiadas, es decir, aquellas cuya capacidad de expresión están
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