A mi hija (La de en medio, como el dedo medio corazón de nuestras manos)
Adorada hija Marthita, me encuentro en el recinto que me has obsequiado y puesto a mi disposición de todas las formas y con todo lo adecuado para tener las mayores comodidades, lo cual gozo y agradezco; tanto a Dios Nuestro Señor como a tí mi vida. Siempre pienso en ti con mucho amor, sé que sigues viajando y trabajando, sé que te cansas, pero también sé que eres una persona muy resposable y que te gusta lo que haces.
Te recuerdo en cada etapa de tu vida: desde que me contabas todo lo que deseabas hacer y ha sido tanto tu empeño que lo has logrado. ¿ te acuerdas del ballet ? entre tantas alumnas que hicieron el examen, tú lo pasaste y lograste entrar en esa escuela, después cuando viste que no era lo que creías, tuviste que redoblar tus estudios para pasar a cursar el tercero de secundaria en otra escuela, Recuerdo muy bien los años que te dedicaste a dar clases de regularización a los compañeritos de tu hermana para ayudarme con los gastos de la casa, luego la prepa, de ahí entraste a trabajar en el Banco, durante varios años, luego te ganaste el seguir estudiando en la escuela donde recibiste tu licenciatura, seguiste trabajando y estudiando, luego tus especialidades y seguiste trabajando Eres una triunfadora mi hijita, y sigues trabajando para seguir ayudándome con mi vida. Hijita todo esto viene al caso porque quiero que sepas que recuerdo siempre todo tu apoyo y entrega, Todos tus logros como persona, como profesional y con tu trabajo tan impecable., que gracias a Dios han sido tan reconocidos. Eres una persona digna de confianza, responsabilidad de la cual estoy muy orgullosa, te amo y te agradezco todo este tiempo y sé que la vida te va a ofrecer mucho más cosas buenas, la principal la salud que necesitas para concretar todos tus anhelos. Gracias hija por siempre
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