En esta época en que se menciona sobre el tema del Amor y la Amistad, en donde florecen sentimientos y emociones con las ganas de expresar lo que es el Amor y la Amistad.
Que a la vez se utiliza la mercadotecnia para promover el significado que se le quiere dar de consumismo, representado con símbolos de corazones, de flores, de muñecos de peluche, chocolates y lugares adornados de diversas formas.
Es una fecha representativa de este mes de febrero y nos recuerda de diversas formas, que el Amor existe, que muchas veces lo queremos representar o manifestar de una forma externa, todo lo queremos ver con Amor.
Muchas veces olvidamos que el Amor nace desde nuestro interior, que provenimos de una fuente divina de Amor y que al así reconocerlo, es como podemos emanar ese Amor puro y transparente, lejos de apegos, sentimientos y emociones que pueden aparentar al Amor.
En esta ocasión, quiero compartir algo que encontré sobre el Amor y sus concepciones.
Que vivas cada día dándote cuenta de que el Amor que muchas ocasiones buscamos está y emana desde nuestro interior, lo podemos irradiar a nuestros seres queridos, amistades y todo ser con quien convivamos en este bello viaje llamado Vida.
Recibe abrazo y bendiciones en cada momento.
María de los Angeles.
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El amor es un concepto universal relativo a la afinidad entre seres, definido de diversas formas según las diferentes ideologías y puntos de vista (científico, filosófico, religioso, artístico).
Habitualmente, y fundamentalmente en Occidente, se interpreta como un sentimiento relacionado con el afecto y el apego, y resultante y productor de una serie de emociones, experiencias y actitudes.
En el contexto filosófico, el amor es una virtud que representa toda la bondad, compasión y afecto del ser humano.
También puede describirse como acciones dirigidas hacia otros (o hacia uno mismo) y basadas en la compasión, o bien como acciones dirigidas hacia otros y basadas en el afecto.
En español, la palabra amor (del latín, amor, -ōris) abarca una gran cantidad de sentimientos diferentes, desde el deseo pasional y de intimidad del amor romántico hasta la proximidad emocional asexual del amor familiar y el amor platónico, y hasta la profunda unidad o devoción del amor religioso.
En este último terreno, trasciende del sentimiento y pasa a considerarse la manifestación de un estado de la mente o del alma, identificada en algunas religiones con Dios mismo y con la fuerza que mantiene unido el universo.
Las emociones asociadas al amor pueden ser extremadamente poderosas, llegando con frecuencia a ser irresistibles.
El amor en sus diversas formas actúa como importante facilitador de las relaciones interpersonales y, debido a su importancia psicológica central, es uno de los temas más frecuentes en las artes creativas (música, cine, literatura).
Desde el punto de vista de la ciencia, lo que conocemos como amor parece ser un estado evolucionado del primitivo instinto de supervivencia, que mantenía a los seres humanos unidos y heroicos ante las amenazas y facilitaba la continuación de la especie mediante la reproducción.
La diversidad de usos y significados y la complejidad de los sentimientos que abarca hacen que el amor sea especialmente difícil de definir de un modo consistente, aunque, básicamente, el amor es interpretado de dos formas: bajo una concepción altruista, basada en la compasión y la colaboración, y bajo otra egoísta, basada en el interés individual y la rivalidad.
El egoísmo suele estar relacionado con el cuerpo y el mundo material; el altruismo, con el alma y el mundo espiritual.
Ambos son, según la ciencia actual, expresiones de procesos cerebrales que la evolución proporcionó al ser humano; la idea del alma, o de algo parecido al alma, probablemente apareció hace entre un millón y varios cientos de miles de años.
A menudo, sucede que individuos, grupos humanos o empresas disfrazan su comportamiento egoísta de altruismo; es lo que conocemos como hipocresía, y encontramos numerosos ejemplos de dicho comportamiento en la publicidad.
Recíprocamente, también puede ocurrir que, en un ambiente egoísta, un comportamiento altruista se disfrace de egoísmo: Oskar Schindler proporcionó un buen ejemplo.
A lo largo de la historia se han expresado, incluso en culturas sin ningún contacto conocido entre ellas, conceptos que, con algunas variaciones, incluyen la dualidad esencial del ser humano: lo femenino y lo masculino, el bien y el mal, el yin y el yang, el ápeiron de Anaximandro.
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