Cuando salí de la casa de ustedes (ya no es la mía jejeje) para dirigirme hacia mi nueva vida, la tan ansiada vida independiente, me procuré una situación más o menos cómoda que no me permitiera caer en depresión, (la depresión hay que evitarla a toda costa, porque es muy fea y te despeina). Busqué sobre todo, tener compañía, porque uno de los peores estados para una post-divorciada es la soledad, la mejor forma de procurar no estar sola, fue a través de una amiga, en una situación similar a la mía que deseaba también ser independiente y que juntarnos era la mejor opción para compartir gastos, llantos, risas y knoc out.
Cuando por fin, todas las condiciones se dieron para poder realizar nuestro sueño de ser independientes, (al menos en cuanto a vivienda, porque en mi caso, la pensión me lleva a un estado de pseudo independencia que quisiera vencer pero que por el momento no me es posible del todo, ya saben, soy estudiante), comenzó la gran aventura de resolver problemas por nuestros propios medios, traer todas nuestras cosas, conseguir una mudanza buena, bonita y gratis, ejem, barata; contratar luz, cargar cajas y tratar de salir lo más rápidamente posible del domicilio ex-conyugal para evitar las explicaciones y los "por qué te llevas mi sillón favorito????", llegar, instalarse, darse cuenta que traer cosas y afanarse en acomodarlas no llena el vacío, ni quita el sentimiento de indefensión que se produce por las mil y un dudas que se agolpan en el pecho, el cómo le voy a hacer, cómo voy a poder sola, ahhh, bendita compañía que además está en las mismas que yo, nos podemos poner a llorar juntas, a reir juntas a, a, a, limpiar, tallar, acondicionar, dejar todo lo más funcional posible para poder salir mañana corriendo al trabajo, a la escuela. Bueeeno, lograr poner más o menos juntos todos los pedazos sobrantes del propio ser. En fin.
La vida independiente tiene muchas ventajas, puedes llorar a grito pelado sin que nadie te pida que dejes de ser ridícula, puedes tender, lavar, limpiar cuando te de la gana, puedes, tener sólo pizza en el refri y engañarte a ti misma pensando que estás comiendo sano, pero hay algo que una vez habituada a la vida de divorciada, te das cuenta, miras a tu alrededor y notas que cada vez somos más, más mujeres solas, más divorciadas, más deprimidas y, por lo tanto, despeinadas.
¿Qué es lo que está sucediendo? El índice de divorcios crece y crece, y por lo tanto, el número de personas que desea comprometerse o tener una relación estable y duradera, decrece y decrece. En el edificio donde vivimos mi amiga y yo, hay otros dos departamentos ocupados por mujeres solas, y queda uno vacío que está siendo mostrado también a mujeres solas.
Recientemente, platicando con un amigo, divorciado también, me dijo que él ni loco se volvería a casar, que no se enrolaría nuevamente con una mujer que le complicara la vida. Lo primero que uno puede pensar es que ellos son egoístas, que no se ponen a pensar más que en sexo fácil y sin responsabilidad posterior, que los frees son lo de hoy y bla bla bla. Pero, un momento, realmente son ellos culpables? Son ellos quienes deciden dejar a cuanta mujer pueden sola y usar al mayor número posible? Verdaderamente los hombres pueden evitar vincularse o desvincularse fácilmente sin que les duela? sin sentir remordimiento?
Yo creo que la naturaleza humana no tiene sexo, considero que tanto hombres como mujeres somos egoístas, que conceptualizamos al amor desde una perspectiva de "el otro me debe", tiene que darme, llenarme, pasearme, ponerme y quitarme, yo me merezco otra cosa mejorcita, yo quiero, yo deseo, necesito... No es eso egoísmo puro? Conste que no estoy diciendo nada en contra de hombres o de mujeres, ambos pensamos de esta manera, la necesidad de amar y ser amados no es de género, es de especie, de toda la especie humana. O tú que me lees no tienes necesidad de amor?
Pero, un momento, para poder encontrar ese tan anhelado par que "nos complemente", tendríamos que dejar de ser egoístas, tendríamos que aceptar nuestros propios errores, nuestras deficiencias, la equivocación en la que estamos pensando que es el otro quien debe hacer algo determinado por mí, soy yo, quien debo dar amor, soy yo quien debería tratar de proporcionar el bien al otro, si todos hiciéramos eso, todos tendríamos la tan ansiada pareja, no habría divorcios y el sueño dorado de John Lennon se habría cumplido! Pero no, seguimos parados en nuestro banquito de dame dame dame!
Cada vez somos más, las mujeres solas, las mujeres frustradas, las divorciadas, separadas, dejadas, engañadas, y más adas que se puedan imaginar, pero también cada vez son más los hombres, solos, frustrados, divorciados, separados, dejados, engañados, y demás que nunca antes en la historia!!
Creo que la humanidad completa está rota, está desvencijada, no comprende que amar no es pedir, sino dar, no comprende que no consiste en un género, sino en una especie. NO somos hombres y mujeres, sino humanos, temerosos y deseosos de sentirnos amados, pero que no estamos dispuestos a amar.
Ama, no pidas, da. La historia dará un giro, y un día, cada vez seremos menos.
Comentarios