No inclines nunca la cabeza, tenla siempre erguida, mira al mundo directamente a la cara, las cosas más bellas y mejores en el mundo, no pueden verse ni tocarse pero se sienten en el corazón.
No te dejes abatir ni acobardar aunque experimentes la soledad, el desamparo, el temor, la tristeza, el aburrimiento. . . Convéncete: tu vida está en las mejores manos, las de dios.
Helen Keller
Comentarios
asi es quien a dios tiene nada le falta,solo dios basta.
gracias x esta reflexion