A veces la vida nos da regalos y no sabemos muy bien por qué. No vienen dentro de bonitas cajas, ni llevan papeles brillantes como envoltorios.
Tan solo llevan sonrisa y abrazos.
Son regalos que no se compran en grandes almacenes, pero que se te brindan cuando más los necesitas.
Son regalos de voz, de constancia y de presencia, que llenan esos espacios de tu vida que nadie se ha atrevido a ocupar, porque todos andan bailando en torno a sus propios huecos, haciendo de ellos un agujero cada vez mas grande.
Son regalos de alma, grandes para el corazón, de gente de bien, que de forma sencilla hacen inmenso todo lo que tocan e iluminan con una mirada las vidas de otras personas.
Regalos de aquellos que están llamados a brillar con luz propia.
Dedicado a todos aquellos que han tocado mi vida, para iluminarla !!!
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