Hoy te vistes con la armadura mas reluciente y brillante, ensalzado con agallas la intención de salir a combatir ese inmenso dolor, pero en el fondo , lo único que existe es una pequeña mujercita con miedo a gritar, trémula de terror y llena de falsas esperanzas de poder todo cambiar, creyendo que tu ultraje no es nada comparado con la ilusa osadía del amor , que todo lo puede y todo lo cambia.
Pero a solas refugiándote en tus pensamientos y sensaciones , una y mil veces más te lames tus heridas, te aferras a la incertidumbre , lloras , pides , gritas , suplicas ser escuchada y comprendida, por la misericordia divina, porque al parecer ningún ser viviente puede entenderlo, nadie puede comprender ni sentir este inmenso dolor que embarga tu alma.
Miras a través de la ventana, esperando encontrar a lo lejos aquello que cure tu alma de tan tremendo apego, buscas salidas o nuevos caminos, algo que pueda llegar a regocijar tu corazón y darle a tu cuerpo ya tan destruido por el desasosegado amor, un poco de la tan anhelada calma; aquel remanso de paz que en un tiempo atrás existió en ti, y que esta extraviado por ese frenesí instaurado en el más profundo escondrijo del alma, tanta congoja te ha paralizado y perdido en las penumbras más obscuras de tu mente ya enajenada de la más perversa manipulación.
Yo le llamo el alcoholismo del alma , porque sabes que te hace daño , que te destruye, pero sigues adherida a ese terrible y despiadado sentir, lo piensas , lo analizas, lo desmenuzas , lo digieres mas sin embargo al final de toda una parafernalia de ideas, verborrea irrisoria y convicción fallida, terminas sintiéndote culpable y justificando tu terrible dependencia a la bestia depredadora, a ese que tanto te ha dañado , te daña y te dañara.
Comentarios