Guarida
Sometí al destierro del silencio
mis versos más preciados.
Encadené las palabras tiernas
al tormento de olvido calculado.
Me suprimí de la proyección
de pensamientos triviales
rocosa almendra que apedrea.
dueña de mis intranquilidades.
Disfracé de vocablo dominguero
las certezas hondas de mi pecho.
Metaforicé los impulsos insolentes
buscando de refugio un pobre techo.
Hice de la poesía fina guarida
donde se dice y no se dice
gran paradoja de la prostituta vida.
Ya veré si la herida luce así,
un tanto más cicatrizada.
Surge mujer azul profundo, artífice
que cae siempre, ante la palabra… redimida!
Comentarios
Gracias por tus hermosas colaboraciones, luz para días nublados... Impulsadas por una silenciosa cuerda de inteligencia y sensibilidad...
Muy bueno y bonito poema, Alexandra, donde nos hace ver como en la poesía usamos palabras para medio curar los dolores emocionales. Su manejo del lenguaje y el meta-analisis de lo que es la poesía y para qué sirve, y hecho con poesía…(wow.) nos hace ver que es una poetiza muy sofisticada. Mis respetos.
No hallaria qué parte es mi favorita pues todas son tan bien hechas, pero este trozo: “Encadené las palabras tiernas al tormento de olvido calculado.” Está alucinante. Por lo fuerte tierno y contrastante, pues las cadenas se antojan pesadas y rudas, hasta violentas, y ponérselas a las palabras tiernas! Qué crimen! Y las palabras están encadenadas al olvido calculado… o sea el de la poesía, de la metáfora; como el de la “prostituta vida.”