¿Qué pasa cuando llevas una vida plena, tranquila, dedicándote a realizar las cosas que verdaderamente te agradan, y de repente, de la nada, llega alguien y te hace comentarios malintencionados de tu vida, usando el clásico “dicen por ahí”…?
Los chismes sobran en nuestra vida, sólo traen problemas y conviene aprender a enfrentarte a ellos.
Tú quieres vivir tu vida tranquilamente, pero te enredan en esos líos (que no tienes ni idea de cómo ni cuándo sucedieron)… y te hacen sentir mal. Tú, que siempre tratas de evitar líos… y sin entender cómo, llegan y te hacen daño.
Son “chismes” que personas ociosas preparan para caminar por la vida lastimando a terceras personas sólo por el gusto de hacerlo… y tú, envuelta muchas veces sin saberlo en esas situaciones, optas por evitar a las personas involucradas, sin tener la valentía de ir y enfrentar esas situaciones…
No vale la pena desgastarte en pensar y pensar en estas situaciones… Tampoco vale la pena callarte y evitar a esas personas. Todo lo contrario, debes enfrentar las situaciones, hacerles frente y cortar esos chismes, que son como cadenas interminables y que finalmente terminan como el juego del teléfono descompuesto…
La opción correcta es tomar el teléfono (o visitar a la persona en cuestión) y charlar de la manera más tranquila acerca de la situación que se está viviendo. Lo que no debes hacer es caer en el juego de esas “terceras personas” que buscan desestabilizar tu vida tranquila y ordenada.
La mayoría de las mujeres buscan vivir sin extremos, vivir en paz, disfrutar de su felicidad y de su tranquilidad. Buscan disfrutar de “ser mujer” y de la seguridad que cada una tiene… por eso, no se debe “hacer una montaña” de los comentarios insulsos.
- Debemos actuar con inteligencia y no continuar esa cadena de comentarios que son propios de personas inestables…
Tú, como mujer, tienes que aprender a vivir y caminar con la frente en alto… y quizás a tu paso te encuentres con personas que sientan envidia de tu entereza, pero eso es problema de ellos.
Tú, como las reinas, erguidas y sonrientes. Nada te puede tocar, y cuando alguien hable de ti, cuando te critiquen… vuela mucho más alto para que no te toquen.
© Autor: Shoshan.



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